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domingo, 16 de diciembre de 2012

Esto es DEPORTE con mayúsculas

Hola a todos,
A continuación reproduzco aquí un artículo aparecido en El País: "El valor de un gesto" hace unas semanas y que ha tenido, yo creo, muy poca difusión.
Mi padre, que es quien ha encontrado el artículo, sin contarme nada me ha puesto en la situación que se produjo en esta carrera y yo he respondido de la misma manera que reaccionó Iván Fernández Anaya, lo que le ha alegrado mucho.
Algunos de los comentarios que hace su entrenador, Martín Fiz, no me gustan tanto y el hecho que cuenta que le sucedió en el Mundial de Atenas no tiene nada que ver.
Me gustaría saber que opináis de esta noticia, a través de los comentarios.



El valor de un gesto

El atleta Iván Fernández no quiso ganar un cross a un rival que se había equivocado de meta

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Fernández señala la meta al keniano Mutai. / CALLEJA (DIARIO DE NAVARRA)
¿Solo la victoria cuenta? ¿Estamos seguros?
En La soledad del corredor de fondo, la novela y la película, el protagonista, un chaval de un reformatorio, un fenómeno del campo a través, se deja ganar en un cross por el representante de un colegio pijo. Lo hace como gesto de rebeldía, de libertad, para fastidiar a su carcelero-entrenador-profesor. Una acción hermosa que, dicen los entendidos en atletismo, es puramente peliculera, imposible en la vida real, añaden, pues un atleta, uno bueno, nunca se dejaría ganar.
Quizás la vida real ya no es lo que era. O el cross. Pero no el valor, o la rebeldía. O la necesidad de los gestos valientes, hermosos, esperanzadores.
Hace un par de semanas, el 2 de diciembre, Iván Fernández Anaya, atleta vitoriano de 24 años, se negó a ganar el cross de Burlada, en Navarra. “No merecía ganarlo. Hice lo que tenía que hacer”, dice Fernández Anaya, quien, cuando iba segundo, bastante distanciado del primero, en la última recta de la carrera, observó cómo el seguro ganador, el keniano Abel Mutai (un muy buen atleta: medallista de bronce en los 3.000 metros obstáculos de los Juegos de Londres) se equivocaba de línea de meta y se paraba una decena de metros antes de la pancarta. Fernández Anaya le alcanzó con rapidez, pero en vez de aprovechar la situación para acelerar y ganar, se quedó a su espalda y con gestos y casi empujándole le llevó hasta la meta, dejándole pasar por delante. “Él era el justo vencedor. Me sacaba una distancia que ya no podía haber superado si no se equivoca. Desde que vi que se paraba sabía que no iba a pasarle”.
“Yo no lo habría hecho”, admite su entrenador, Martín Fiz
A Fernández Anaya, que estudia un módulo de FP pues no piensa que en el futuro se pueda vivir del atletismo, le entrena en Vitoria Martín Fiz. Lo hace en el mismo lugar, el Prado, en la misma senda física que no filosófica, en la que el famoso vitoriano sumó kilómetros y kilómetros para llegar a proclamarse campeón de Europa y del mundo de maratón. “Fue un gesto de honradez muy bueno”, dice Fiz. “Un gesto de los que ya no se hacen. Mejor dicho, un gesto de los que nunca se han hecho. Un gesto que yo mismo no habría tenido. Yo sí que me habría aprovechado para ganar”.
Cuenta Fiz que el detalle le honra a su pupilo. “El gesto le ha hecho ser mejor persona pero no mejor atleta. Ha desaprovechado una ocasión. Ganar te hace siempre más atleta. Se sale siempre a ganar. Hay que salir a ganar”, dice Fiz, quien recuerda cómo en el Mundial del 97 en Atenas él fue tirando todo el maratón y no pudo despegar a Abel Antón, quien en los últimos metros le atacó y le ganó con facilidad después de haberse aprovechado de su trabajo. “Y yo sabía que iba a pasar eso. Sabía que a menos que se le subiera un gemelo o le pasara un percance, Antón me ganaría. Pero la competición es así. No habría sido lógico que Antón me dejara ganar”.
“En los tiempos que corren, vienen bien gestos de honradez”, dice Iván Fernández
Fernández Anaya se entrena en el Prado todos los días y cuando se lo permiten los estudios, unos tres días a la semana, en sesión doble. Los técnicos dicen que está a un paso de la elite española del cross, y ya figura entre los que mejor marca tienen en 5.000 metros. Dicen que no le falta nada para llegar al menos a la selección española para el Mundial de cross, que es su objetivo esta temporada, aunque, según su propio entrenador, le puede la presión. “En las grandes competiciones se atenaza”, dice Fiz. “Le falta saber superar la presión, que es lo que diferencia a los campeones. Si no, habría estado en el reciente Europeo”.
“En el cross de Burlada apenas había nada en juego, ni tampoco mucho dinero, aparte del poder decir que había ganado a un medallista olímpico”, dice Fernández Anaya. “Pero aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, tampoco lo habría hecho. Otra cosa, claro, sería si en juego hubieran estado una medalla en el Mundial o en el Europeo. Entonces, creo que sí, que me habría aprovechado para ganar… Pero también creo que ha dado más nombre haber hecho lo que hice que si hubiera ganado. Y eso es muy importante, porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los ambientes, en el fútbol, en la sociedad, en la política, donde parece que todo vale, un gesto de honradez viene muy bien”.


sábado, 28 de enero de 2012

Artículo en el suplemento Aula del periódico "El Mundo"

El  pasado día 9 de enero han publicado un artículo sobre mí en el suplemento "Aula" del periódico "El Mundo".
La historia ha sido la siguiente: En la web de mi colegio publicaron una reseña de que había sido premiada en la Gala del Deporte de la Comunidad de Madrid (estuve con Miriam Costa y Andrea Medina), reservada a deportistas madrileños que han conseguido títulos a nivel nacional o internacional.
Este suplemento del periódico "El Mundo" creo que sólo lo publican en una edición especial que hacen para colegios y la periodista en cuestión (Alba Loredo) se puso en contacto con mi profesor de Educación Física, don Rafa, para ver la posibilidad de hacerme una entrevista con la autorización de mis padres para hacer un artículo y publicarlo.
Finalmente, Alba consiguió hablar con mis padres en la semana de Reyes, en la que estábamos esquiando y como quería publicarlo el día 9 de Enero pues me tuvo que hacer la entrevista por teléfono.
Me hizo muchísimas preguntas y en base a la entrevista telefónica redactó el artículo que he escaneado aquí y que debo decir que me hizo mucha ilusión cuando en el cole me dieron un ejemplar y me ví ahí en un periódico tan importante.
Me ha hecho mucha gracia lo de Generación JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) que yo no había oído nunca pero que mi padre me ha contado que fue un eslogan muy famoso de una campaña publicitaria del Renault Clío del año 1994 pero que fue tan popular que luego se hablaba de generación JASP, etc...
Por último, decir que a los que les ha hecho más ilusión ésto ha sido a mis padres.